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Realidad y derechos humanos

La revolución por la educación popular y sus incidencias para una resolución pacífica-estructural de los conflictos

La revolución por la educación popular y sus incidencias para una resolución pacífica-estructural de los conflictos

No podemos querer cambiar algo o hacerlo progresar si solo nos atacamos a la parte visible del problema, por ello, para lograr el progreso sería más eficaz analizar primero el asunto en cuestión. Este análisis, por su naturaleza, hará que veamos la raíz problemática, y solo entonces podremos pensar en como resolver dicho problema de forma estructural y por ende definitivamente. 

Es partiendo de ésta premisa que desarrollaremos el tema de la revolución educativa desde la perspectiva de la educación popular basándonos en las teorías del brasileño Paulo Freire. Así, veremos que la educación clásica está mostrando sus límites, no en cuanto a la adaptación a nuestra pervertida sociedad, sino más bien en cuanto a nuestro verdadero conocimiento del mundo y a nuestra capacidad humana a cuestionar. Por ello, resaltaremos la importancia del cuestionamiento del sistema que nos educa y conjugaremos este tema con algunos principios de derechos humanos que parecen importantes desarrollar si se desea renunciar a la esclavitud de los mitos y los paradigmas creados por las clases dominantes. 

La educación “clásica”: ¿un modelo de humanidad o una cadena para dominar al género humano? 

Si hablamos de “educación clásica” entenderemos lo mismo que con el concepto de “educación”, así existe una costumbre de no hacer la diferencia entre la educación clásica que en realidad es la que actualmente se usa para enseñar y la “educación” que se entiende como el término genérico para designar al aprendizaje. No obstante debemos tener en cuenta que no solo existe un modelo para educar sino que existen también modelos alternativos inusitados por nuestras sociedades y nuestros Estados.Ahora bien, la pregunta fundamental aquí es sobre porque no se usan éstos modelos educativos alternativos en países donde la educación clásica ha demostrado su ineficacia o su no adaptación con la cultura dominante del país. Tenemos en estos casos por ejemplo al Perú que en educación primaria es uno de los que muestra más retrazo en el Mundo, o a Bolivia y Ecuador en donde muchos niños pierden sus lenguas nativas frente a un progreso masivo del idioma inglés. En este sentido, cabe preguntarse como es que en las alturas de los Andes los libros del sistema educativo nacional muestran imágenes, fotos o ejemplos de realidades distintas a las que se viven allí mismo, haciendo que los estudiantes se mimeticen con un modelo importado de las zonas urbanas que a su vez es importado de Occidente.Así, el sistema educativo clásico, que nos es presentado como la única vía para el progreso y la libertad del género humano, puede que también este viciado con propaganda o modelos que lo transforman en un instrumento para el adoctrinamiento implícito. Sin embargo, no negamos aquí la importancia que tiene la educación (como término genérico) para el progreso material y emocional del individuo, ya que por un lado desde el punto de vista mercantil esto le permite adecuarse al sistema productor y consumista, encontrando así un lugar en la sociedad. Y por otro lado, la educación también permite que el sujeto adquiera algunas técnicas para crear, para expresarse y para cuestionar o dudar sobre lo que lo rodea.Por ende, si resumimos, la educación es sinónimo de libertad desde el punto de vista de lo que el conocimiento me puede aportar como herramienta para mi realización personal. Pero el detalle al que tenemos que poner atención para entender el problema de nuestro sistema de educación clásica está en como se entienda esa herramienta que el conocimiento me trae: o bien se entiende como un diploma o un saber para generar riqueza material o bien se entiende como un medio para descifrar el mundo.El detalle está allí, y a partir de ese punto todo parte muy rápido, algunos tratarán de invertir en muchos diplomas para generar divisas, otros estudiarán para enriquecer su pensamiento. Y poco importa lo que se estudie, puede ser un MBA al que no le interesen sus ventas inescrupulosas siempre y cuando los clientes le remuneren en gran cantidad, u otro MBA que a pesar de ser menos pagado trabaja ayudando en el comercio equitativo donde se siente mejor con su consciencia. Por otro lado, se puede tener a un Master en derechos humanos que abusando del nombre de su diploma venda su nombre para campañas contra los homosexuales, y a un colega suyo que trabajando en el silencio y en la pobreza se siente a gusto apoyándo a los indígenas.Por eso, a priori, la sensibilidad o insensibilidad poco tiene que ver con lo que se estudia, sino más bien tiene que ver con la persona que está estudiando ya que es ella quién decide el momento llegado sobre los caminos que tomará. Ahora bien, partiendo del supuesto lógico de que somos seres culturales más que por naturaleza, esto significa que no hemos nacido materialistas o emocionales, sino que nuestra cultura nos ha edificado de tal forma. Es aquí donde viene a tallar la educación, ya que la cultura que no hace como seres humanos está conformada entre otros por nuestro entorno indirecto, nuestra familia, nuestra religión y sobretodo nuestra educación. Pero entonces si digo que soy como soy por mi educación, ¿cómo puedo sostener (como está dicho más arriba) que la sensibilidad de una persona poco tiene que ver con lo que se estudia?Justamente porque lo que uno es no está determinado por la particularidad de lo estudiado sino más bien por el marco en donde se han desarrollado estos estudios.Así pues no nos atacaremos aquí a lo materialista que pueden parecer los estudios en management o en recursos humanos y a lo ético que puede ser estudiar teología o acción social, lo que nos debe interesar es la forma como se enseñan todas las materias.Según Paulo Freire, en sus obras Pedagogía del oprimido (1970) y Pedagogía de la Esperanza (1992), la forma en la que se enseña clásicamente hace que se perpetúen sistemas dominadores en la forma y en el fondo, haciendo que siempre existan oprimidos.  

  • Dominador en la forma, porque se impulsa un sistema vertical en donde el educador es siempre un “señor” que habla con los que no saben y no un “compañero” que habla con los que no conocen. Los educandos por ende son descritos por Freire como pasivos por la naturaleza “fundamentalmente, narrativa, discursiva y disertadora” del sistema de enseñanza clásico. (Freire, 1993: 71)

  • Por otro lado, un este es un sistema dominador en el fondo ya que se continúa mitificando al Mundo sin dar la opción y las armas al educando para negar o cuestionar éstos mitos.

 La educación como elemento de perpetuación de los mitos sociales

El sistema tradicional de educación, que Freire llama “educación bancaria”, impide que los humanos nos desarrollemos en nuestra condición de admiradores del Mundo. Pero, como las clases y sociedades dominantes que fundan y detienen la educación clásica no pueden justificar todo desde un paradigma racional, se impone la necesidad de mitificar el mundo para controlarlo mejor, dando ciertos mitos como hechos intangibles y quitando cruelmente al oprimido toda esperanza de transformación.En este sentido cabe recalcar algunos ejemplos que saltan a la vista y otros que Freire resalta en la Pedagogía del Oprimido (1976):

  • El mito, que nos hace creer que el orden opresor es un orden de libertad siendo todos son libres para trabajar donde quieren. Cuando en realidad las libertades solo las ejercen algunos
  • El mito de que este “orden” respeta los derechos de la persona humana y que, por lo tanto, es digno de todo aprecio. La verdad desde el punto de los derechos humanos siendo que solo se obliga a respetar a los derechos civiles y políticos (democracia, libertad, etc.) mientras que los derechos económicos sociales y culturales (educación, salud, alimentación, etc.) son considerados por el derecho internacional y por la práctica nacional como “optativos”.
  •  El mito de que todos pueden llegar a ser empresarios siempre que no sean perezosos y, más aun, el mito de que el hombre que vende por las calles, gritando: “dulce de banana y guayaba” es un empresario tanto cuanto lo es el dueño de una gran fábrica.
  • El mito del derecho que hace creer en la igualdad educativa, cuando, en Latinoamérica, existe un contraste irrisorio entre la totalidad de los alumnos que se matriculan en las escuelas primarias de cada país y aquellos que logran el acceso a las universidades.
  • El mito del heroísmo de las clases opresoras, como guardianas del orden que encarna la “civilización occidental y cristiana”, a la cual defienden de la “barbarie materialista”. Cuando en realidad provocan e ignoran la necesidad, y cuando se les ve generosos en muchas ocasiones no es más que asistencialismo para comprar conciencias o para generar más capital por la propaganda.
  • El mito de que las elites dominadoras, “en el reconocimiento de sus deberes”, son las promotoras del pueblo, debiendo éste, en un gesto de gratitud, aceptar su palabra y conformarse con ella.
  • El mito de la propiedad privada como fundamento del desarrollo de la persona humana, en tanto se considere como personas humanas sólo a los opresores.
  • El mito de la inferioridad de los oprimidos y el de la superioridad de opresores por cuestiones de etnia, poder, diferencia económica, religión, etc.
  • También se añade a la lista el mito de la creencia sin negación en el dogma religioso bajo si se desea vivir en paz en la vida y en luego de la muerte
  • El mito de la igualdad entre todos demostrada en las elecciones, escrita en la Constitución y garantizada por la imparcialidad de las Instituciones, cuando en verdad a la hora de la práctica, los apellidos, el dinero, la apariencia y las  influencias son los factores (y hasta las herramientas) determinantes para el progreso del individuo.

De ésta forma pues, las clases dominantes tratan de asegurarse un mayor tiempo de poder en contra los oprimidos, sometiéndolos a las todas estas creencias enseñadas por las escuelas y por la sociedad si se desea entrar en ella y con la amenaza de que si se cuestiona al sistema o se trata de desacreditarlo se le calificará a uno de marginal (por estar fuera de la sociedad todopoderosa) exterminándolo socialmente. Esta educación vertical y estos mitos reflejos de una sociedad modelo nos dejan ver entonces solo que ellas quieren que veamos y nos impiden que salgamos de esa caverna donde estamos viviendo retomando la alegoría de la caverna de Platón. Es decir, que se nos niega la calidad de seres libres porque no debemos negar ni retar al sistema, lo cual nos condena a vivir en un Mundo que artificialmente se mantiene firme y respaldado por los mitos. Pero aquí, Hegel nos llama a la reflexión desarrollando su concepto de “dialéctica”, que reconoce como principio universal al eterno movimiento, cambio y devenir de las cosas. Esto pasaría según Hegel por el constante proceso de contradicciones, negaciones y continuidad, así entonces los mitos que perpetúan la inamovilidad de las cosas y que rechazan a través de la educación toda contradicción de lo establecido son inflexibles, rígidos e inertes además de estar condenados (gracias al devenir de la dialéctica hegeliana) a caer por su propio peso cual muro de Berlín en 1989. 

Una revolución social hacia la verdadera libertad: la educación popular 

Muchos grupos políticos o sociales piensan, creen o planean cambios (como planea el candidato presidencial Obama en Estados Unidos), revoluciones ciudadanas (como cree el Presidente Correa de Ecuador), revoluciones socialistas (de estilo bolchevique, bolivariano o popular), rupturas (como la pensada en Francia por Sarkozy), así dentro de esos planes o creencias hemos visto y seguramente continuaremos viendo que únicamente cambian los nombres de las instituciones las caras que gobiernan y a lo sumo se conceden ciertos derechos, la política de Estado cambia verdaderamente de neoliberal a social o viceversa. Pero dentro de esos cambios necesarios, según nuestro criterio, por estar dentro de las bases de la República, einsteiniana demócrata, y hegeliana, no hay verdadera revolución porque se continúan con ciertos modelos como por ejemplo el de desarrollar un Ejército a pesar de estar en paz o el de mantener el mismo sistema educativo a pesar de su flagrante inadaptación a las diferencias, de su materialismo, y  de su verticalidad disociadora.  Así en cuanto al tema que nos interesa aquí no podemos decir lo contrario, el que enseña es considerado como superior al que aprende, por la simple razón que el primero tiene el conocimiento o entendimiento que el segundo no, y en el mejor de los casos, porque el que enseña posee un diploma (una acreditación elaborada por la sociedad) que lo dignifica con un grado superior en el plano académico. Sin embargo, según Freire la verdadera revolución se sitúa en este punto, es decir en el cambio constante de roles que los lleve al fin a compartir el rol del “otro”. Ello imparcialmente beneficiaría al educando quien aprenderá a no sentirse inferior y a cuestionar con más confianza lo aprendido y por ende aprenderá a apreciar (y no solo ver) al Mundo. También es beneficiado el educador quién aprende de sus educandos, ya que éstos saben o perciben ciertas cosas que él ignora. Se beneficia en general la humanidad por que se renuncia al paradigma dominante que nos reserva un lugar en la sociedad sin posibilidad de “ser más”. Se estaría humanizando entonces a la educación partiendo del refuerzo en las relaciones entre educadores y educandos, lo cual generaría una reactivación del aspecto emocional entre las partes que antes estaban ligadas solo por la materia[1] y que después de tal cambio, entrarían más en relación, dialogando, compartiendo, conociéndose, etc.Así pues sometiéndonos a un sistema materialista donde se es superior cuando se posee más, se nos ha negado ser de otra forma, cerrándonos las puertas de la emotividad, del sentimiento… invisibles en un Mundo dominado por los mitos sobre la objetividad como única vía para el desarrollo humano.Pero que error más grande que ese de creer solamente en lo observable, en lo material, si se piensa así se estarían negando los sentimientos y reprimiendo al subconsciente, que más es esto sino la deshumanización en vista de una transformación en entes fabricantes, consumidores y vendedores miembros de La sociedad. El reto para rescatar esta humanidad está en el hecho de recuperar la consciencia del sujeto (Mejía, 1998). Siendo este un proceso que debe de pasar por trabajos educativos que lleven a:  

  • La toma de consciencia de su calidad de ser oprimido
  • La identificación del opresor externo (pero también los mitos que lo oprimen)
  • Un Compromiso de transformación hacia la liberación
  • Luchar contra quien los minimizó por la libertad de ambos (y no solo por uno)
  • Perdonar al antiguo opresor y evitar de someter a su vez a otros cuando se es libre (ya que esto perpetuaría el ciclo violento)

El oprimido  es violentado
Oprimido se vuelve opresor y oprime a losdemás
 Opresor  y educación violentan
Oprimido se libera gracias a la educación popular
Revolución si en lugar de oprimir opta por amar
Distorción

En este sentido, la revolución no está en la simple transformación del oprimido en Hombre libre, sino que está en la emoción, en el amor de éstos en respuesta a la violencia que ejercieron sus opresores (Freire, 1976: 48), ya que ese único momento será el que rompa con la sucesión de violencias vertidas por hacer primar al materialismo sobre la emoción, a la existencia sobre la esencia[2]. 

 

La educación clásica como sistema de violencia contra los oprimidos: ¿Cómo liberarse de la violencia estructural

 Por violencia debemos entender una serie de actos directos como son los golpes y los insultos pero también otros actos en donde el que los comete no puede ser identificado, como la pobreza, la alienación y la represión: esto es lo que el noruego Johann Galtung llama violencia estructural porque viene desde la estructura social para atacarse a una persona o a un grupo de éstas, siendo ésta la causa o la raíz de muchos problemas que luego desencadenan en violencias directas[3]. De este modo, partiendo de nuestro primer párrafo “No podemos querer cambiar algo o hacerlo progresar si solo nos atacamos a la parte visible del problema, por ello, para lograr el progreso sería más eficaz analizar primero el asunto en cuestión. Este análisis, por su naturaleza, hará que veamos la raíz problemática, y solo entonces podremos pensar en como resolver el problema de forma estructural y por ende definitivamente”  Es ésta la razón por la cual no debemos entender más por violencia al único hecho visible sino que nuestro concepto debe abarcar también a la fuente del problema que es la violencia estructural. Así, para eliminar la violencia directa no basta con castigar a los infractores penalizando el Estado, sino que aunque parezca absurdo, se debe de invertir socialmente en esos focos de violencia directa para acabar con la violencia estructural que allí progresa. Esto pasa por la resolución aunque sea paulatina de las tres ramas que, dice Galtung, existen en la violencia estructural (pobreza, alienación, represión):-          La violencia generada por la pobreza puede atenuarse ofreciendo puestos de trabajo en prioridad en esos focos o impulsando el micro-crédito a personas con proyectos o restaurando y construyendo infraestructura comunitaria, y hasta apoyando económicamente a los estudiantes asistentes, etc.-          La represión puede verse apaciguada con un mejor contacto del ente policial, creando penas alternativas en caso de delitos, castigando ejemplarmente los actos de discriminación en contra de las poblaciones vulnerables, etc.-          Por último, se puede disminuir la alienación creando o reactivando caminos para la realización social de la persona sin necesidad de someterse a la sociedad dominante. Así se puede por ejemplo, impulsar manifestaciones de arte autóctono, traducir la información en idioma nativo, deslocalizar instituciones centralizadas (bancos, universidades, ministerios…), etc.Ahora bien, este punto sobre la alienación es el que nos llama más la atención dentro de las tres ramas de la violencia estructural ya que éste -siendo considerado en psicología como “un bloqueo autoinducido o una disociación de sentimientos que produce en la persona una reducción de su capacidad social y emocional con las consiguientes dificultades para ajustarse a la sociedad” (Microsoft Encarta ® 2006)- está muy ligado con las observaciones de Freire sobre la educación clásica.De este modo, cuando el opresor obstaculiza al oprimido en su “búsqueda de afirmación como persona”, comete un acto de violencia estructural porque “hiere la vocación ontológica e histórica de los Hombres: la de ser más” (Freire, 1976: 48) y entonces no solo lo reprime sino que además lo aliena reduciendo su capacidad social.Pero ya observada la relación de violencia entre el dominante y el dominado, ahora veamos cuales son las formas de romper con ésta dinámica viciosa:Paulo Freire destaca, como hemos dicho precedentemente, que el oprimido o dominado puede terminar con la violencia que ejercen hacia él, si éste recibe y acepta recibir una educación en donde se le enseñe a ser crítico, pero además, cuando ése sea libre de la opresión no debe de repetir el gesto de opresión contra otras personas, sino que más bien debe perdonar a los que los minimizaron y ayudar a los demás oprimidos a ser libres también.Por su parte el opresor también puede terminar con ésta dinámica de violencia estructural con la participación de los oprimidos, se solidariza con ellos, dejándolos de oprimir por siempre y los apoya dándoles las armas del conocimiento para llegar al verdadero conocimiento crítico del Mundo. Es indispensable denotar que las acciones paternalistas y aisladamente sentimentales no cuentan aquí, porque éstas solo resolverán temporalmente los problemas de superficie pero perpetuarán las cadenas hacia la dependencia, manteniendo así los problemas profundos y la violencia estructural. Pero todas las acciones positivas que emanan del opresor en beneficio de los oprimidos deben de hacerse de forma solidaria, es decir con amor, reactivando el aspecto emocional sobre el aspecto material en las relaciones humanas. En este sentido, la verdadera revolución y por ende, el verdadero revolucionario y defensor de los derechos humanos solo pueden ser aquellos que desinteresadamente sienten tal apego hacia los oprimidos que esa emoción se traduce en pleno amor[4]. Como ejemplos, observemos el concepto de filántropo (amante de los Hombres) que designa comúnmente a la persona que consagra su vida a ayudar desinteresadamente a su prójimo. Veamos también las acciones de figuras como la del Mahatma Gandhi quien no pronaba la venganza contra los opresores, sino más bien que llamaba a la no violencia para triunfar, o las del médico argentino Ernesto Guevara quién solidarizándose con los oprimidos (enfermos, campesinos, obreros, etc.) iba a su contacto y luchaba literalmente en pro de su libertad.Todo esto, nos lleva a observar que así como el individuo es influenciado culturalmente por la educación enseñándole a adaptarse a la sociedad occidentalizada materialista (ya sea como opresor u oprimido),  se invisibiliza en la educación el aspecto emocional justamente para que los opresores no se comporten solidariamente con los oprimidos, y para que éstos últimos si se revelan, lo hagan con venganza destructiva y no con reconciliación. Pero la libertad práctica llega cuando los individuos, iluminados con la verdadera luz del conocimiento crítico y holístico, tienen que tomar decisiones y no lo hacen sesgados por la única influencia del materialismo que los condena a participar en la sociedad occidentalizada, ni tampoco por la única influencia emocional que los condena a ser marginados por la sociedad materialista. La libertad está en tomar la decisión equilibrando materialismo con emoción, esencia con existencia, ya que eso le permite aprovecharse de la sociedad occidental para usar sus recursos en beneficio de los oprimidos gracias a la solidaridad, además el que conjugue esencia y existencia puede también relacionarse y alimentarse con los dos mundos emocional y material (véase el documento anexo)

Incidencias hacia una resolución pacífica-estructural de los conflictos

 En cuanto a los conflictos, estos se producen básicamente cuando dos o más personas están en desacuerdo sobre un tema que les es común. Para la resolución de este conflicto existen dos soluciones con múltiples variables, o la solución se busca violentamente, o se busca por la vía pacífica (Munduate; Medina, 2006: 31)En cuanto a los enfrentamientos armados, estos son flagrantemente violentos, asimismo cuando se negocia en desigualdad de condiciones por desproporción de fuerzas como fue el caso del Tratado de Versalles posterior a la Primera Guerra Mundial, aquí los vencedores impusieron castigos y pagos excesivos a la derrotada Alemania aprovechándose de su débil posición. Del mismo modo, una negociación comercial en asimétricas condiciones explícitas e implícitas entre una superpotencia económica y un Estado tercermundista[5] no puede ser considerada como pacífica sino más bien como hostil para los intereses globales del Estado oprimido, en materia de independencia, garantías sociales, y no solo pensando en el enriquecimiento de las clases opresoras del Estado tercermundista. El nivel de tensiones pudiendo ser alto y generar una escalada de violencia, la opción pacífica es una buena alternativa para resolver el conflicto en acuerdo con los derechos humanos. Así pues la igualdad de armas entre Partes es indispensable, pero no solo una igualdad de fachada como las del protocolo o las del día de las elecciones, sino más bien una igualdad estructural que comprometa a establecer parámetros y condiciones equitativas para una negociación. Esto como lo hemos visto en las secciones anteriores no puede lograrse a través de una asistencia puntual que genera dependencia, sino que debe de pasar por la solidaridad honesta y desinteresada, ya sea por los individuos o por los Estados opresores. Y la única condición para lograr esto es la del privilegio hacia la emoción, en este sentido, Freire resalta que no puede haber diálogo si no hay un profundo amor al mundo y a los hombres, añadiendo que la revolución misma (cambio definitivo) es un acto de amor. De forma tal que, como hemos desarrollado más arriba, esto puede lograrse instaurando una cultura de paz entre los Hombres y entre los Estados a través del diálogo igualitario y por ende emocional entre las personas y los pueblos.   

Nacimiento del individuo

(Ser natural)
Individuo oprimido Frente a  decisiones
Influencia cultural occidentalOpresión-Educación
Sopesa el aspecto emocional no dominante en Occidente
Sopesa el aspecto material dominante en Occidente
Decide materialistamente: se inserta en la sociedad
Decide equilibrando las dos:Es libre, puede quedarse o no en la sociedad

                   

                                                        

Bibliografía  

FREIRE, P. (1993) Pedagogía de la Esperanza México: Siglo XXI editores 

FREIRE, P. (1976) Pedagogía del Oprimido México: Siglo XXI editores 

GALTUNG, J. (1981). Contribución Específica de la Irenología al Estudio de la Violencia: Tipologías en la Violencia y sus Causas. París: Editorial UNESCO  

HAYA DE LA TORRE, V. (1972) El Antimperialismo y el APRA Lima: Amauta 

HEGEL, F. (1928) Lecciones sobre la filosofía de la Historia, Revista de Occidente Vol. 1 Madrid 

MEJIA, J. (1998) Recuperar la Consciencia del sujeto. La interioridad, dimensión olvidada Bogotá: CINEP 

MUNDUATE, L.; MEDINA, J. (2006) Gestión del Conflicto, Negociación y Mediación Madrid: Ediciones Pirámide  

MICROSOFT CORPORATION (1993-2005) Microsoft Encarta 2006 ©



[1] Entiéndase “materia” como curso y también como el concepto que designa lo concreto.
[2] Véase en este sentido, el diagrama en anexo y el gráfico 1
[3] Se pueden resaltar muchos ejemplos: el desempleo por la desigualdad social que hace que la gente se empobrezca genera conflictos intestinos entre conciudadanos que se agreden o se matan por robarse los unos a los otros. Otro ejemplo es la constante represión de la sociedad para que los negros o indígenas no accedan a ciertos lugares o puestos, lo cual provoca resentimientos sociales que pueden generar manifestaciones agresivas o contra-racismo.
[4] Sólo en la plenitud de este acto de amar, en su dar vida, en su praxis, se constituye la solidaridad verdadera. (Freire, 1976: 41)
[5] Consultar los casos de los Tratados de Libre Comercio (TLC) establecidos entre Estados Unidos y Centroamérica, República Dominicana, Perú, Chile, etc.
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1 comentario

Ritzys -

Excelente información para mi investigación de clase, e impresionada por ver a alguién tan jóven interesado en este tipo de modelo de educación transformadora... Felicitaciones
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