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Realidad y derechos humanos

La violencia estructural y su definición a través del concepto de paz

La violencia estructural y su definición a través del concepto de paz

Aunque definir la paz es un ejercicio que puede parecer muy difícil, es muy común que se asocie este concepto a la ausencia de guerra. Sin embargo constatamos que en muchos de los Estados en los que actualmente no existe un conflicto armado, tampoco existe paz. La razón de esto es porque la paz no puede entenderse simplemente como la ausencia de guerra sino que debe de entenderse como la ausencia de todo tipo de violencia (Galtung, 2003). Pero por lógica, esto no resuelve el problema de definición precedente y nos lleva a preguntarnos que significa la violencia, con el fin de entender finalmente lo que es la paz.

En este sentido, la violencia está relacionada con las necesidades y con la realización del ser humano. Así, según el irenólogo noruego Johann Galtung, la violencia está presente cuando los seres humanos se ven influenciados de tal manera que sus realizaciones efectivas, somáticas y mentales, están por debajo de sus realizaciones potenciales.

Esto conlleva a decir en la práctica, que la violencia bloquea u obstaculiza el desarrollo de la persona, debido a limitantes que provienen de las estructuras sociales (Padilla, 1996). Si el individuo no se estaría realizando satisfactoriamente como persona, se le estará violentando y por ende no tendría una existencia pacifica puesto que estaría en conflicto permanente con alguien o con algo. A su vez, este conflicto permanente o falta de paz en la persona, lógicamente puede reflejarse en sus relaciones con los otros (Urrutia: 1996: 30) por la interrelación casi inevitable que existe entre los sujetos[1]. Así, aunque este esquema puede ocurrir de forma individual, también puede desarrollarse de manera colectiva y a gran escala. Provocando la existencia de una frustración de masa que tiene como consecuencia a las relaciones tensas entre clases o sociedades, que a su vez se reflejan en violencias directas (físicas o psicológicas) entre dichos grupos sociales.

Dicho en otros términos, el que aplica la violencia directa bien puede estar haciéndolo para destruir a la estructura que lo violenta a través de la violencia estructural (Galtung: 1981: 101). Por ello, algunas de estas acciones de violencia directa que condenamos diariamente, no solamente son culpa de dichas personas violentas, sino que en algunos casos[2] es la estructura social quién es co-responsable por haber llevado a las personas a situaciones de vulnerabilidad tan extrema que la violencia se convierte en forma más común de relacionarse.

En ese sentido el sociólogo francés Robert Castel en su obra L’insécurité sociale: qu’est-ce qu’être protégé ?, postula que la inseguridad civil es la consecuencia de la inseguridad social. Es decir que la delincuencia, por solo dar un ejemplo, tiene como fuente a la falta de condiciones sociales adecuadas como son la educación de calidad o el derecho a una protección social.

Ahora bien, volviendo a la definición de la “violencia”, es probable de que la concepción extensiva de dicho concepto pueda ir en contra de la idea preestablecida sobre este tema o pueda parecer utópica[3]. No obstante, el mero golpe, aunque sea lo más visible, no es toda la violencia, pues esta acción puede cobijar un elemento tan o más violento que desencadena al golpe. Por ello debemos observar al acto violento en su globalidad para comprender completamente el concepto y no limitarnos solamente al segmento visible de la violencia.

En este sentido, debe de entenderse a la agresión física, verbal (y moral) como a un tipo de violencia conocida como “directa”. La violencia directa se caracteriza por su visibilidad, además es posible de determinar la identidad del autor de dicho acto y se puede identificar también a las víctimas del maltrato, ya sea psicológico o físico (Galtung: 1981: 98). Sin embargo, existe otro tipo de violencia denominada violencia estructural, esta es invisible, por ello no se puede identificar con certitud al autor de las violencias aunque estas atacan sistemáticamente a un segmento de la población. Los mecanismos de acción de la violencia estructural, no son más los golpes, sino más bien de tres tipos de acciones “negativas”, reconocidas por la UNESCO, y que tradicionalmente nunca son asociadas con la violencia (Galtung: 1981: 89), se trata de:

  • La pobreza,
  • la represión y
  • la alienación.

Por ello, la meta de la cultura de paz es combatir a la violencia desde estos tres ángulos estructurales y estratégicos para eliminar las causas de la violencia directa. De esta forma, se trabajaría permitiendo la realización del individuo en acorde a sus capacidades y acumulativamente, se instauraría un clima de solidaridad. Todo esto conduciría al bienestar que no sería más que la reducción paulatina de las necesidades insatisfechas y de las frustraciones de la población.



[1] En ese sentido desde la doctrina irenológica  se sostiene que el “modelo que asume la paz debe de estar constituida por los actores sociales en tres dimensiones: los individuos en paz consigo mismos (…), la segunda dimensión es la paz con los otros, lo que se expresa en los dominios de lo cultural, social y económico, y finalmente paz con la naturaleza o el medio ambiente. Estas tres dimensiones de la paz están constantemente interactuando” (Urrutia: 1996: 30)

[2] Es el caso del robo para alimentarse, el caso del usurpador de propiedad que no tiene donde dormir, o (si se es vanguardista) el sujeto que se droga (infligiéndose la violencia a él mismo) por refugiarse (cobardemente o no) del mundo que lo rodea.

[3] Para Galtung, la paz como ausencia de violencia clásica, pobreza, alienación y represión forma parte de algún tipo de situación utópica (Galtung: 1981: 100)

 

BIBLIOGRAFIA:

Castel, R. (2003) L’Insécurité sociale : qu’est-ce qu’être protégé ? Paris : Éd. du Seuil.

Galtung, J.; UNESCO (1981) La Violencia y Sus Causas, Contribución específica  de la írenología al estudio de la violencia: tipologías La Editorial de la UNESCO

Galtung, J. (2003) Paz por Medios Pacíficos Oslo: Bakeaz. Centro de Documentación Estudios para la Paz

Urrutia, E. (1996) La Cultura de Paz, Programa Cultura de Paz y Democratización en América Central Ciudad Colón: Universidad para la Paz

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3 comentarios

www.porlaverdad3.wordpress.com -

La violencia contra las personas pedófilas es una de las más horribles y flagrantes de la sociedad actual. Y usted, señor Gonzalez, comete esa violencia contra los jóvenes y chicos pedófilos al compararlos con "violadores de niños".

¿Cuántos chicos y jóvenes de 13, 14, 15 años descubren que son pedófilos? ¿Acaso no tienen derechos humanos por ser diferentes? ¿Cuántas personas pedófilas sufren cada día la discriminación, humillación, marginalización, denigración, estigmatización, humillación, exclusión, por el mero hecho de ser diferentes? ¿Las personas pedófilas no tienen derechos humanos? ¿Las personas no heterosexuales son "enfermas"? ¿Tienen un "problema sexual"? Señor Gonzalez, la pedofilia no es un "problema sexual" más de lo que la heterosexualidad es un problema sexual. No lo es. Es una variación de la sexualidad humana y solamente porque una persona sea pedófila, gay, bisexual, transexual o diferente de la norma hetero, no significa que tenga "un problema". En todo caso el problema es de los que discriminan y estigmatizan a los niños y adolescentes y personas pedófilas.

Ya lo dije: porque una persona tenga una orientación sexual distinta no significa que sea un "violador". Solamente porque una persona sea pedófila no signficia que sea un violador de la misma manera que porque una persona sea heterosexual no significa que sea un violador. El problema del abuso es uno que afecta a todas las orientaciones sexuales, pero eso no significa que todos los pedófilos o todos los gays sean abusadores, sino que sólo una parte de ellos lo son. Es acaso justo juzgar a todos los heterosexuales como violadores por causa de los actos de algunos heterosexuales? Es acaso justo juzgar a todos los pedófilos como violadores por causa de los actos de algunos pedófilos? No, no lo es.


Me causan gracia las personas que se llenan la boca hablando de "derechos humanos" y la protección de la infancia cuando ellos mismos denigran y ejercen la violencia contra los niños y adolescentes pedófilos. Acaso un niño por ser pedófilo no merece exactamente la misma consideración que un niño heterosexual?? Acaso este niño de 14 años (www.slate.com/articles/health_and_science/medical_examiner/2012/09/stop_childhood_sexual_abuse_how_to_treat_pedophilia_.html) que descubre que es pedófilo merece ser tratado como "inferior" solamente por no sentir atracción por mujeres adultas??


www.porlaverdad3.wordpress.com

Rupert -

Dr. Gonzalez, el uso que hace ud de R. Castel me parece de lo mas pertinente, sin embargo es una pena que sea tan succinto en la explicacion que hace ud sobre la relacion entre inseguridad civil y social. À mi entender alli radica el punto mas importante de todo el desarrollo puesto que Galtung solo describe apuntando contra un sistema difuso o subjetivo (una estructura que tal vez no pueda ser revelada). En cambio Castel si encuentra el nudo del asunto y apunta contra las politicas libérales que provocan necesidad social. En otras palabras no es una estructura la culpable de la falta de paz, sino que es el sistema concebido desde la teoria liberal quien es cuna de la falta de paz.

Felicitaciones por sus articulos
R. Rupert
Universitat de Barcelona

Claudio Lopez -

Muchas gracias por ese aporte academico. Son muy pocos los que tratan del tema de la paz desde la teoria de la paz.

Un saludo cordial desde Cordoba
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